Antes para sustituir un diente ausente se necesitaba tallar las piezas vecinas para poder utilizarlas cómo soporte para la realización de un puente fijo. Existen además las prótesis removibles que además de la incomodidad que supone que no estén fijas en la boca, pueden desplazarse al hablar o al comer o dañar las piezas donde se apoyan ya que presentan ganchos para disminuir su movilidad.

En cambio con los implantes podemos reponer piezas ausentes sin la necesidad de tocar ni dañar piezas vecinas, además de evitar la reabsorción de hueso que va íntimamente relacionada a la pérdida de piezas, y aumentar el bienestar del paciente al tener unos dientes totalmente fijos, que no se mueven ni se caen. 

Se colocan mediante una intervención quirúrgica con anestesia local , totalmente indolora. El postoperatorio es habitualmente muy bueno gracias a las modernas técnicas mínimamente invasivas. 

Depende del tipo de hueso donde se ha colocado. El tiempo de espera suele ser entre 3 – 6 meses, pudiendose reducir.